Nunca el hielo fue tan dulce.
Nunca la herida estuvo tan abierta.
Se derriten las certezas,
Afloran las ilusiones
Las raíces toman fuerza
En cada copo,
En cada nueva capa de nieve.

Y el deshielo pone alas blancas en tus ojos
Para que vueles directo al horizonte.
Nada seguro, todo por conocer.
Como fue en el principio, es y será siempre.

Prefiero los cristales de las dudas al calor del destierro.
Hay algo auténtico en el miedo.
Tomarlo en las manos es la llave que abre las puertas del silencio.
La verdad explota en mil diamantes de colores,
En mil ráfagas de viento,
Que brillando quiebran la suavidad de un largo sueño.

Nuevos brotes anidan en jardines deshabitados,
En los que solo tú puedes poner tu huella.

Escultura vidrio: Luis Parades
Vidrio: Rosa Mendez