Tres guitarras bailan con la vida,
amarilla juventud,
desconocido caramelo.
La otra la llevo en la cintura.

Batiendo palmas jalea la cuadrilla.
Sobre mi piel,
batiendo palmas,
con lunares y soleares.

Invisible chocolate,
de acordes acompasados en canela mayor,
armonía aromática,
de círculos concentrados en semilla original.

La música se gesta ligera, se alegra,
se consume lento, se difusa.
Batiendo palmas jalea la cuadrilla,
Batiendo palmas en mi cintura.

Mis perlas se cultivan en el bosque,
mis hojas brotan en el mar.
El mundo está loco, lo sé,
y no me rebelo.

Tres cuerdas vibran en mi garganta,
y solo he utilizado una.
Amanece concierto,
el sol ya no duerme, canta.

¡Paratjinta desiderata!
Deseado amor batiendo palmas.
Paradoja del deseo:
guardar silencio.