El alma descansa en un lecho de hierba.
Mil flores bailan sobre la cabeza.
El olor a hierba mojada acaricia las venas.
La soledad se acomoda entre rejas y observa
tierra, raíces y agua que se elevan,
flores que inundan de color las penas,
que construyen frágiles columnas de belleza.

Para atrapar los sueños,
para aferrar la esperanza,
sonámbulos, tejemos redes y collares de enredaderas.
El techo es firme, el suelo son olas de verde que nos llevan.

Recorriendo tu mundo mi hábitat lleva ruedas.

 

Instalación diseñada para Girona Temps de Flors. Ejecución en colaboración con alumnos de la Escola D’Art floral de Catalunya.