Una piel rasgada, una cáscara abandonada. La vida corre osada, milímetro a milímetro desgarra.

Un vestido que cubre y no viste la inocencia desnuda, encarnada, que explota en silencio, voleando sueños, enfilando a la distancia, bucles sin retorno que se agarran a un rayo de luz, a un claro de luna, a una palabra.